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jueves, 8 de octubre de 2015
lunes, 16 de marzo de 2015
El proceso de paz, las víctimas y la voz de los exiliados
En el marco del Festival por la Paz en Colombia - Memorias y Justicia Social que se realizó los dias 6-7-8 de marzo de 2015 en Montreuil (al este de París), Palabras de Imelda Daza, sobreviviente del genocidio de la Union Patriotica exiliada en Suecia desde 24 años:
El proceso de negociación de paz, las víctimas y la voz de los exiliados
Imelda Daza Cotes
París marzo 6, 7 y 8 2015
Ciertamente el conflicto armado ha afectado, sin distingos, a buena parte de la población colombiana. El universo de víctimas es extenso y variado. La violencia y las agresiones, en sus múltiples formas, provienen de muchos frentes: grupos paramilitares, fuerzas armadas estatales, insurgencia armada, organismos de inteligencia gubernamentales, grupos de justicia privada y delincuencia común. Muchos de los sobrevivientes a la tragedia fueron obligados a desplazarse dentro de las fronteras del país, otros tuvimos que salir. Se agregan los migrantes económicos, desplazados transfronterizos, expulsados por la falta de oportunidades, también víctimas, así como los niños y jóvenes colombianos dados en adopción a familias europeas. Esto ocurre en un país incapaz de garantizar unas mínimas condiciones de vida a la mayoría de los ciudadanos.
Sumados todos, somos cerca de 6 millones los componentes de la diáspora colombiana, invisibilizados social y políticamente e ignorados por el establecimiento; hemos soportado con rigor el peso de una confrontación armada que se prolongó en el tiempo, pero cuyo fin parece cercano. El proceso de conversaciones y negociaciones que se desarrolla en La Habana entre la guerrilla de las FARC y el gobierno colombiano parece avanzar en la dirección que esperamos.
A nosotros, los obligados a dejar el país por la urgencia de proteger nuestra integridad personal y familiar se nos llama desplazados externos, exiliados, refugiados, asilados. Vivimos dispersos por el mundo. El riesgo de perder la vida aturde y el miedo es tal que no da lugar a pensar mucho acerca de a dónde ir. Cualquier sitio lejano se percibe como seguro.
El exilio es una vivencia traumática, es desplazamiento, es dolor, es destierro, es ruptura brusca y radical de un proyecto de vida, es también una derrota. No importa a donde lleguemos, ni la condición social, económica o intelectual del desplazado, uno se enfrenta siempre a situaciones nunca imaginadas, a la pérdida de contacto con sus cercanos, al abandono de su espacio familiar, laboral, social y cultural, todo lo cual compromete el ámbito afectivo en medio de frustraciones y nostalgias que serán más o menos agudas dependiendo del contraste entre el país que dejamos y el país de acogida.
En el nuevo lugar los retos son muchos y de difícil manejo: el aprendizaje de una nueva lengua y de nuevas costumbres, el manejo de nuevos códigos de conducta, la reubicación laboral, otros climas, etc.
A veces la incertidumbre es tanta, que paraliza, frena los impulsos. Uno se ve enfrentado a sentimientos nunca antes experimentados: La pérdida de identidad, la sensación de no pertenencia, la soledad y aislamiento extremos, la transculturación, la transitoriedad, el deseo de recuperar lo perdido y el afán por rehacer los vínculos rotos abruptamente; todo es muy complejo, pero sin duda, las NOSTALGIAS son lo más tormentoso, transforman los recuerdos y nos falsifican el pasado que se vuelve ilusión y así, el país que dejamos a veces se torna bueno y la obsesión por el regreso se agiganta con el paso del tiempo. A esto se suma la sensación de abandono por parte de un Estado que ha ignorado siempre la diáspora, la dura realidad del exilio, de sus impactos y la vulneración de derechos que nos expone a la revictimización. Nunca ha existido una política pública que refleje y atienda las necesidades y urgencias de los colombianos en el exterior.
Esto y mucho más hemos enfrentado quienes ahora asumimos el reto de encontrar caminos de paz, tolerancia y reconciliación a través de la Verdad, la Justicia y la Reparación integral, todo lo cual ha de permitirnos un Retorno Digno, con garantías plenas, al país que nunca quisimos dejar. Este Festival es parte de esos propósitos y de la necesidad de hacernos visibles
La fuerza de los hechos nos convirtió en sujetos activos y compromete nuestra voluntad y nuestro esfuerzo en la recuperación de la Memoria para, a través de ella, conocer la Verdad que lleve a la Justicia y a la Reparación Integral, parte esencial del derecho al Retorno. Es que sin verdad no puede haber paz.
Es urgente reconstruir el pasado que nos atormenta y recuperar la memoria de lo ocurrido. Este debe ser un acto político libre, espontáneo, voluntario, una práctica social para escucharnos, ejercitar la tolerancia, identificar las semejanzas y romper con la exclusión y la polarización. Es un ejercicio útil a la sociedad y a las víctimas que nos ayuda a interpretar mejor este presente que nos abruma y a vislumbrar el futuro con algo de certeza. Además como parte de un proceso de construcción, nos recupera el sentido de pertenencia, fortalece los lazos de identidad, refuerza el arraigo a una colectividad, a un territorio, reconstruye la noción de NOSOTROS y así nos ayuda a superar la sensación de extrañamiento que acompaña al retorno.
Los ejercicios de memoria colectiva son un mecanismo de resistencia contra el olvido y contra la repetición de los hechos y nos permite comprender que el retorno no se asemeja a una tarea interrumpida, es más bien un salto histórico para llegar a un territorio que ha sufrido transformaciones y cambios en todos sus ámbitos. Nunca regresamos al mismo lugar. La memoria es una aliada en este proceso porque permite reflexionar acerca de cómo era antes, cómo es ahora y qué implican las similitudes y diferencias, todo lo cual es fundamental en la construcción de futuro
Desde luego, el Retorno plantea incertidumbres, retornar es mucho más que regresar. Ese volver y ese regreso hay que mirarlo desde la perspectiva de la memoria, para facilitar los encuentros, evitar los desencuentros y hacer que “la vuelta a casa” no se torne en un nuevo desplazamiento.
Pero el retorno implica además una Reparación que posibilite el restablecimiento de nuestros derechos ciudadanos y el reintegro a la vida social y política con plena garantía de que los hechos que provocaron el exilio no se repetirán y en esto la Verdad vuelve a ser crucial. La memoria del exilio y la diáspora colombiana deberá tener como meta importante el justo reconocimiento del buen nombre y de la dignidad de las víctimas. Sólo así será factible tener confianza en la no-repetición de hechos victimizantes y sólo así será posible construir un futuro en paz.
Los actos de reparación que posibiliten un retorno digno son de diverso orden y tienen que ver con las garantías del gobierno para la recuperación de los derechos ciudadanos, con la indemnización proporcional por los daños causados o a las situaciones gravosas en la vida de las víctimas y con el diseño de una política pública que defina las metas y los procedimientos para hacer efectivos todos los actos reparadores incluida la construcción de la memoria colectiva del conflicto con enfoque diferenciado y con perspectiva de género. La reparación integral tiene que ver, por supuesto, con la Verdad y el derecho a conocer lo que sucedió, saber quién o quiénes fueron los victimarios, la ubicación de los restos de familiares desaparecidos, la restitución de tierras usurpadas, así como con el derecho a la investigación de los hechos que afectaron a las víctimas y la correspondiente sanción a los responsables.
Para el caso emblemático de la UP la reparación integral debe partir del reconocimiento del GENOCIDIO político que condujo a su desaparición del escenario político y obliga al estado colombiano a un proceso de reparación integral con medidas que combinen enfoques no sólo restitutivos y compensatorios sino transformadores.
Los colombianos desplazados al exterior pretendemos el reconocimiento de lo que significamos como víctimas, una fuerza política y social que tiene mucho para aportarle al país y al proceso de paz, somos un pilar fundamental en la construcción de democracia y exigimos del gobierno la definición de una política pública de migraciones con una Cancillería que se ocupe y sirve a los nacionales en el exterior
Para lograr que nuestra lucha sea efectiva es menester romper el silencio de tantas décadas. Tenemos que hacernos visibles, que nuestras voces se escuchen y que sea unánime el grito que clame por un BASTA YA!!! No más ignominia, no más guerras, no más víctimas.
martes, 10 de marzo de 2015
Tejer con el hilo de la Memoria: puntadas de dignidad en medio de la guerra
Durante la 2a edición del Festival por la Paz en Colombia – Memorias y Justicia Social, estuvo presente la exposición "Tejer con el hilo de la Memoria: puntadas de dignidad en medio de la guerra. Sonsón-Antioquia-Colombia 2009-2014" del Costurero por la Memoria de Sonsón junto con los bordados de Bordando por la Paz en México – Memoria y Justicia y de Compas Fuentes Rojas, gracias a Catalina Carrizosa Isaza y a Georgina Moreno. Esos productos de procesos "creativos y sanadores" cuentan los horrores vividos en medio de la guerra a través de un lenguaje bello y noble como lo es el tejido.
Durante dos dias, Catalina propuso un taller de quitapesares donde participaron muchas y muchos asistentes al Festival. Fue un espacio de construcción y reflexión sobre lo que hemos vivido en Colombia, lo que nos entristece y las angustias que queremos superar en un país donde el conflicto armado ha dejado una profunda huella.
Los quitapesares son una familia de muñequitos construidos con palitos de madera, papel o alambre y recubiertos con lana y arena, contenidos en una cajita o bolsa de tela. Según las tradiciones de las comunidades indígenas que habitan el altiplano de Guatemala, se usan para espantar los miedos, alejar las tristezas; las madres los fabrican como regalo para los hijos, si los niños tienen miedo o pesadillas nocturnas, se las cuentan a estos muñequitos y los colocan debajo de la almohada cuando se van a dormir. Al levantarse, los miedos han desaparecido pues los muñequitos se los llevaron lejos, muy lejos...
El Costurero de Tejedoras por la Memoria de Sonsón es un espacio donde se agencian múltiples sentidos sobre la memoria del conflicto armado. Esta iniciativa, que surge en el 2009 con apoyo del Banco Universitario de Programas y Proyectos de Extensión -- BUPPE- de la Universidad de Antioquia y poco a poco ha ido tomando fuerza, dando paso a la voz de las víctimas que, entre hilos y agujas, como un rito sanador, perciben que tejer es construir y, en la medida que lo hacen, las vivencias, los sentimientos y los saberes se convierten en los hilos que hacen la tela de la memoria; con ella, se conjuran los miedos, se exorciza el olvido y se detiene el silencio para darle salida a la indignación, al dolor y al sufrimiento, pero también para abrigar la esperanza y la fuerza de la vida que, impetuosa, trae nuevos días para reconstruir la cotidianidad.
lunes, 9 de marzo de 2015
domingo, 8 de febrero de 2015
Para la guerra nada.
¡Cuánta creatividad desperdiciada hay en una guerra!
¡Cuántos cerebros trabajan sin descanso para inventarse un instrumento que sea más veloz, más eficaz, más potente!
¡Cuán distinto sería el mundo si sólo se usara nuestra imaginación para crear cosas que nos hicieran más felices!
Hoy he invitado a amigos artistas de todas partes, a cantarle a la vida y a decirle, a gritarle, a cantarle al mundo que no queremos ser parte de esta guerra ni de ninguna otra, nunca más. Empecé con un verso y a ese verso se le fueron sumando otros y luego otros y así, nuestras voces se hacen fuertes y cantan a coro “para la guerra, nada.”
Marta Gómez
www.martagomez.com
viernes, 6 de febrero de 2015
martes, 13 de enero de 2015
Los pueblos indígenas y el proceso de paz en Colombia
Video perfil sobre las lideresas indígenas colombianas Emilse Paz, de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN); y Aida Suárez, de la Organización Indígena de Antioquia (OIA), en su paso por el Parlamento Europeo en la ciudad de Bruselas.
Las dos lideresas fueron invitadas por las organizaciones europeas Grupo Sur, Oidhaco, Cooperacció y Mundubat, a ser partícipes del evento 'Los pueblos indígenas y el proceso de paz en Colombia: perspectiva desde las mujeres', en el que se les brindó un espacio abierto para exponer su visión sobre el conflicto armado colombiano y los diálogos de paz que tienen lugar en La Habana, Cuba, entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC.
Al mismo tiempo, Paz y Suárez aprovecharon este encuentro para promover los derechos de sus pueblos, haciendo énfasis en los derechos de las mujeres que componen sus comunidades. El evento fue convocado por los eurodiputados: Izaskun Bilbao, ALDE; Ernest Urtasun, Verdes/ALE; Maria Arena, S&D; y Marina Albiol, GUE/NGL, el pasado 12 de Noviembre de 2014.
jueves, 18 de diciembre de 2014
Primer alto el fuego indefinido de la guerrilla colombiana las FARC
Por primera vez en su medio siglo de lucha, la guerrilla colombiana de las FARC ha anunciado un alto el fuego ilimitado que espera se transforme en un armisticio. La medida entrará en vigor el próximo sábado. “Este cese el fuego unilateral, que deseamos se prolongue en el tiempo, se daría por terminado solamente si se constata que nuestras estructuras guerrilleras han sido objeto de ataques por parte de la fuerza pública”, explica en La Habana el representante de las FARC Iván Márquez. Hasta ahora, Bogotá se ha opuesto a un alto el fuego militar previo a un acuerdo de paz.
jueves, 27 de noviembre de 2014
Colombia. Restitución de tierras y "Justicia militar"
Entrevista de Reinaldo Villalba Vargas, avocado del Colectivo de abogados Jose Alvear restrepo (CAJAR, una de las organizaciones de defensa de los derechos humanos más prestigiosas de Colombia). Está interrogado por Amnesty International Belgique el 17 de noviembre pasado en Bruselas, sobre dos temas : la "justicia militar en Colombia en materia de violaciones de los derechos humanos, y la restitución de la tierra a los campesinos colombianos con la ley 1448.
lunes, 17 de noviembre de 2014
Acaparamiento de tierras y autonomía alimentaria en Colombia
Conferencia de alto nivel en el Senado de Bélgica y en el Parlamento Europeo
• Con motivo del Día Mundial de la Alimentación el 16 de octubre, y del Día Internacional de la Mujer Rural el 15, la Coordination belge pour la Colombie (CBC) organiza ambos días la conferencia internacional “Acaparamiento de tierras y autonomía alimentaria en Colombia” en el Senado belga y el Parlamento Europeo
• Senadores y diputados belgas, eurodiputados, expertos, líderes colombianos y ciudadanos analizan el impacto del Tratado de Libre Comercio entre la UE y Colombia sobre el grave problema de despojo y concentración de las tierras que alimentan a millones de colombianos
• Solo en los últimos 20 años, unos 6,6 millones de hectáreas de cultivos les han sido arrebatadas a los campesinos e indígenas colombianos, lo que equivale a la mitad de la superficie total de Inglaterra o a dos veces Bélgica y Luxemburgo juntos
sábado, 20 de septiembre de 2014
Las Madre Coraje de Buenaventura, Colombia
Un puerto natural al abrigo del océano Pacífico, una ubicación privilegiada en la ruta del canal de Panamá, una naturaleza rica en recursos y biodiversidad. La ciudad colombiana de Buenaventura lo tiene todo para dar prosperidad y bienestar a sus cerca de 400 mil habitantes. Su puerto de gran calado se está convirtiendo en el mas importante de Colombia en volumen de carga, pero los bonaverenses no recogen los frutos de la bonanza comercial... Maritza, Mery y Gloria quieren construir en este solar de Buenaventura un refugio para todas las mujeres víctimas de la violencia. Un sueño que están seguras harán realidad. La red Mariposas con Alas Nuevas Construyendo Futuro ha sido galardonada en 2014 con el premio Nansen para los refugiados concedido por el ACNUR.
viernes, 18 de abril de 2014
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